-¿Ocupación? -mercenario del arte

RENÉ ALPHONSE VAN DER BERGHE

Laura Siz / Ilustradora, músico y animadora de lo inanimado

Es más conocido como Erik el Belga.
OCUPACIÓN: «Ladrón de arte» (no puedo evitar sonreír al leer su «ocupacion»). En realidad René es mucho más que eso. Su mujer le describe como «Un hombre que vivió exclusivamente por el arte» y me encanta poder dedicar este post a él.

René nace en Nivelles (Bélgica) en 1940, dentro de una familia que siempre respiró arte. Su madre pintaba y su padre le mostró la aventura detrás de los libros, de manera que ambos le inculcaron sabiduría y amor por ese mundo extenso y maravilloso que es el arte. Su abuelo por su parte, le aportó la pasión por el arte gótico y románico. Con todo ese entorno, René explora y desarrolla sus dotes artísticas. Posteriormente, al salir del ejercito belga, decide convertirse en anticuario, siendo este el punto de partida de su historia.

Como anticuario, sus clientes solían pedirle piezas que en ocasiones él no poseía, pero conocía con certeza el lugar en el que se encontraban. No le hizo falta nada más que su picaresca para empezar a hacerse con esas obras. René decía sentirse mejor sabiendo que las piezas estarían en manos de alguien que realmente las amase, en lugar de estar en cualquier otro sitio poco apreciado y mal cuidadas. De hecho, muchas de las obras que extraía se encontraban en muy mal estado de conservación y es por ello que empieza a restaurarlas él mismo, adquiriendo a lo largo del tiempo una técnica muy depurada.

A medida que este «mercenario del arte» (como él se denominaba) fue ganando más destreza, comenzó a realizar falsificaciones de las obras que iba a extraer, dándoles así el «cambiazo» intercambiando la pieza original, por su propia falsificación. Llegó a se tan bueno su trabajo, que no es de extrañar que aún a día de hoy, hayan obras suyas por el mundo, pasando por las originales.

En España René encuentra innumerables blancos muy vulnerables donde poder sacar partido debido a la despoblación rural en las provincias de comunidades como por ejemplo, Castilla y León.

Son muchos los robos que se le atribuyen. En Palencia por ejemplo, el robo de la Virgen de Revilla, en Baltanás y las valiosas tablas de Pedro Berruguete, de la iglesia de Santa Eulalia, en Paredes de Nava. También fue muy sonado el expolio realizado en Roda de Isábena (Huesca), en 1979. Entre las piezas se encontraba la Silla de San Ramón y un maravilloso tapiz del S.XVI, perteneciente a la Catedral de San Vicente Mártir que fue localizado en los EE.UU, por Carme Berlabé (conservadora del Museo Diocesano de Lérida), en el 2012, siendo devuelta a España en 2013. Pero el más destacado sería el retablo del Santuario de San Miguel de Aralar (Navarra), en 1976. Por el mencionado retablo cobraría la jugosa cantidad de 100 millones de pesetas (unos 600 mil euros. No está nada mal).

Es detenido en tres ocasiones aunque él siempre presumía por no haber sido nunca condenado por robo. En 1966, se produce la primera en la provincia de Soria, al intentar llevarse piezas de la Catedral de el Burgo de Osma. Posteriormente en 1976, es detenido en Bélgica y condenado a 10 años en la cárcel de Verviers. Pero no tardará mucho en vover a ver la luz ya que se fuga, refugiándose definitivamente en España (no esperaba menos de nuestro personaje de guante blanco). Su última detención será en 1982, tras entregarse es arrestado por receptación y llevado a la cárcel Modelo de Barcelona.

A partir de este momento René decide empezar a cambiar de vida y a negociar con las autoridades su libertad. La condición era que él les proporcionaría el paradero de las obras que había robado para ser devueltas a sus propietarios originales, que en su mayoría eran instituciones eclesiásticas. Solo hicieron falta 3 años y la recuperación de alrededor de unas 1.500 obras, para quedar en libertad y ser absuelto de unos 14 juicios pendientes por el robo de patrimonio histórico-artístico.

He de mencionar, que muchas de las obras de arte sacro fueron compradas por «calderilla» a sacerdotes y obispos como Abilo del Campo y de la Bárcena, que le vendió a René gran parte del arte de la Catedral de Santa María de Calahorra (Ahí os lo dejo).

A partir de 1985, se instala definitivamente en su amada Málaga, donde dice sentirse en casa. Ya dejó atrás toda esa apasionante vida de ladrón y falsificador, para comenzar a pintar sus propias obras, adorando siempre a sus virgenes del gótico. Escribe un libro autobiográfico contando al detalle sus vivencias llamado, «Por amor al arte». Realiza acciones benéficas como por ejemplo, la donación de una colección de cuadros a las Hermanas del Buen Samaritano, en Nerja (Málaga), formando parte de una subasta para la construcción de una residencia y otra colección fue donada al municipio de Cúllar (Granada). A su vez, continuó colaborando con la policía en investigaciones de arte, en las que incluso delataba a sus antiguos compañeros de hazañas y participó en la investigación del robo de los cuadros de Esther Koplowitz. Comentó alguna vez, «he llegado a encontrarme cuatro veces el mismo Picasso falsificado».

No he podido evitar encariñarme con este personaje y cada vez que pienso en él y su historia, le veo como a Neal Caffrey, personaje principal de la serie creada por Jeff Eastin, White Collar. Sobre la pared del café «El Sauce» en la barriada de El Palo (Málaga), reposa uno de sus cuadros «El Cautivo» que no dudaré en ojear en cuanto pise la ciudad andaluza.

René partió junto a sus virgenes el pasado 19 de Junio (2020), pero siempre nos quedarán las «memorias del ladrón más famoso del mundo».

-» El impacto de la bala fue como un golpe seco en algún lugar de mi anatomía situado entre la cabeza y la cintura. Yo iba al volante de mi Mercedes Break y trataba de salir del aparcamiento nevado de una gasolinera con restaurante situada en Alemania, casi en la frontera con Bélgica.
El disparo entró por la ventanilla trasera; debió pasar entre mi compañero Gilbert el Normando y la delicada talla gótica que acabábamos de retirar de un templo. Atravesó el asiento o el reposacabezas y me alcanzó. Y todo por culpa de ese psicópata de Hain, que, como siempre, había sido incapaz de no perder los estribos y actuar con lógica y buenas maneras;…»-

_Erik el Belga. (así inicia, «Por amor al arte»)

Un abrazo a todos.