MERDE!

¡MUCHA MIERDA!

Daniel Mateos Chatin / Actor y filibustero rural

PARA ESCUCHAR MIENTRAS LEES / TEMPESTAD GRANDE AMIGO -José de Nebra-

¡Qué mierda de suerte!

Los hijos de la pérfida Albión te desean que te rompas una pierna mientras que los creadores de la salsa boloñesa y el “vaffanculo” te advierten de la boca del lobo, me consta por experiencia propia que en Finlandia (y otros países europeos) te dicen “toi toi toi” a la par que se hace el amago de escupirte tres veces en un hombro.

Hay que ser guarro.

Aquí, en esta mi querida España, (esta España mía, esta España nuestra) a los actores y actoras, así como por extensión a todos los demás miembros de las artes escénicas, se nos desea “mucha mierda”.

Según cuenta la leyenda parece ser que esta escatológica expresión nace con el teatro del siglo de oro español cuando, justo antes del comienzo de la función, se comprobaba la cantidad de heces, excrementos, mojones y ñordos que los caballos, que recordemos que eran el medio de transporte habitual de la época, habían depositado a la entrada de tal o cual corral de comedias.

A mayor cantidad de mierda equina mayor cantidad de público y, por tanto, de peculio…”uséase”: doblones, maravedíes o reales de vellón.

Se me vienen a la mente Lope de Vega o Tirso de Molina contando furtivamente a la luz de un farol las boñigas ecuestres, sin hacer distinción entre corceles zaínos, jamelgos alazanes, percherones bayos o burros platerescos y diciéndose el uno al otro mientras les rebosan las manos y con patente alegría:

-¡Hasta las trancas, Tirso!.


-¡Mira, Lope! Una hez caprina, esta seguro que es de uno de Los Tercios.


La mierda es mierda, en ella no hay teatro alguno y es algo que nos iguala a todos.

Estas expresiones tan dispares y tan pintorescas se dan porque en el mundo escénico da mala suerte el desear suerte y usar la palabra suerte. A supersticiosos no nos gana nadie, ni los bingueros.

Menuda suerte.

Pues he aquí mi reflexión al respecto: un mojón para la leyenda. Un mojón como el sombrero de un picaor. Un mojón, un ñordo o un zurullo, que para el caso es lo mismo.

Esto es como el “acuérdate de los atenienses” de la antigüedad cuando el rey Darío de Persia dispuso que uno de sus esclavos le siguiese a todos lados y le soltase esta frase cada dos por tres al oído o el famoso “memento mori”  romano donde en la celebración de las victorias detrás de los generales había otro esclavo que les recordaba que eran mortales.

Pues esto es lo mismo, pero en plan excremental; se nos recuerda y nos recordamos constantemente poco antes de empezar la función,  que al final de todo esto de la magia del teatro y del “show must go on”solo hay eso, mierda.

Mierda de precariedad, mierda de ayuntamientos que no pagan, mierda de aprovechados que piensan que tu vives del aire, mierda de intrusismo profesional, mierda de proyectos que se caen por falta de dinero, mierda de compañeros que abandonan aquejados de deudas y desilusiones, mierda de mierdas varias.

Bendita profesión, bendita mierda…que no falte.

Va por vosotros, (¡So boñigas!).