MARUJA MALLO

Perteneciente a La Cofradía de la Perdiz.

Laura Siz / Ilustradora, músico y animadora de lo inanimado

Ana María Gómez González (en mi opinión un nombre muy serio para una persona tan divertida). Nuestra peculiar artista, nace en Viveiro (Lugo) el 5 de enero de 1902. No sólo pertenece a esa gran élite de artistas como es la Generación del 27, sino que fue una de las llamadas Sinsombrero.

Será en la escuela de Artes y Oficios de Avilés, en el que Maruja inicia sus estudios de arte y a los 20 añitos se traslada a Madrid e ingresa en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando que compagina con la Academia Libre de Julio Moisés.

Por supuesto en la San Fernando se codea con artistas como Salvador Dalí (que la define como “Mitad ángel, mitad marisco”. Emm… él sabrá), Federico García Lorca, Margarita Manso (Margarita y Maruja protagonizan la anécdota que da nombre a las Sinsombrero.

“todo el mundo llevaba sombrero, era algo así como un pronóstico de diferencia social, pero un buen día a Federico, a Dalí y a Margarita Manso, otra estudiante, y a mí se nos ocurrió sacarnos el sombrero y al atravesar la Puerta del Sol nos apedrearon, insultándonos, como si hubiéramos hecho un descubrimiento, como Copérnico o Galileo. Por eso nos insultaban, porque pensaban que despojarse del sombrero era como una manifestación del tercer sexo”.

Concha Méndez, Luis Buñuel, María Zambrano, Rafael Alberti con el que tendrá una relación tanto amorosa como profesional ya que la artista será la encargada de ilustrar los textos del escritor como “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”, “Santa Casilda”, “Sermones y Moradas” o “ La Pájara Pinta”.

Durante sus años en la San Fernando, comienza a trabajar en publicaciones literarias como LA GACETA LITERARIA, ALMANAQUE LITERARIO, portadas de libros y en la REVISTA OCCIDENTE que de hecho acoge en sus salones su primera exposición, que cuenta con 10 óleos y 30 estampas de la artista, organizada por Ortega y Gasset, su fundador y director (será también la primera y además la única exposición que realizó la revista).
Su obra en esta época es etiquetada como de la Nueva Objetividad (movimiento artístico que rechaza el expresionismo) o el Realismo Mágico (movimiento que se interesa por mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano o común).

A principios de la década de los 30, realiza la serie llamada “Cloacas y Campanarios” a la que pertenecen obras como “Antro de fósiles” o “Tierra y Excrementos” (actualmente los puedes ver en el Museo Reina Sofía, Madrid) inclinando su obra, a partir de aquí, hacia el surrealismo. Gracias a una beca en 1932 viaja a París exponiendo por primera vez en la Galerie Pierre. Maruja se desenvuelve muy bien en el mundo cultural e intelectual, conociendo entre otros al escritor André Breton, que se convierte en gran admirador de su talento, comprándole una de sus grandes obras “Espantapájaros” y contactándola en el grupo de Abstracción-Creación, con Jean Cassou, Jean Arp, Picasso, René Magritte, Aragon, y Joaquín Torres García. Su paso por París no pasa desapercibido y es que incluso el gobierno francés adquiere una obra (me pareció leer que fue una de las cuatro obras de la serie «Las Verbenas») para el Museo Nacional de Arte Moderno.

A su vuelta a Madrid, forma parte de la Sociedad de Artistas Ibéricos. La obra de Mallo en este momento destaca por el orden geométrico. Además de obtener la cátedra de dibujo, Maruja será docente en las Misiones Pedagógicas, que fue un proyecto de solidaridad cultural, de la mano de la Segunda República Española, a través del Ministro de Ilustración Pública, las plataformas del Museo Pedagógico Nacional y la Ilustración Libre de Enseñanza (todo fue desmantelado al final de la Guerra Civil).

En 1936, expone de manera individual 16 obras de “Cloacas y Campanarios”, 12 de arquitecturas minerales y vegetales y 16 dibujos de construcciones murales, en el Centro de Estudios e Información de la Construcción en la Carrera de San Jerónimo de Madrid, para ADLAN (Amics de L’Art Nou) que fue un movimiento artístico catalán, fundado en 1932 por Joan Prats, Josep Lluis Sert, Joaquim Gomis y otra exposición internacional de surrealismo, en la New Burlington Galleries de Londres.

Estalla la Guerra Civil mientras Maruja está en Galicia e inmediatamente huye a Portugal. Con ayuda de la escritora Gabriela Mistral, consigue trasladarse a Buenos Aires por medio de una invitación de la Asociación de Amigas del Arte, con el propósito de dar conferencias sobre la temática popular en la plástica española “Proceso histórico de la forma en las Artes Plásticas”, dando comienzo así a su exilio.
Argentina la acoge con gran reconocimiento y admiración. Colabora con la revista vanguardista Sur que es dirigida por Victoria Ocampo, publicando la conferencia “Lo popular en la plástica española a través de mi obra” también publicado en libro por la editorial LOSADA. Mallo se dedica enteramente al arte que tanto le apasiona y a viajar entre Uruguay y Argentina. Mientras expone en París, Brasil y Nueva York, realiza obras como “Arquitectura humana”, “Canto de espigas” y “ Mensaje del mar”, que serán del estilo de “Sorpresa del trigo”. Realiza la serie “Marina” (armonías lunares entre plata y gris), la serie “Terrestre” (armonías solares entre oro y ocre) y la serie “Las máscaras”.

El 2 de agosto de 1938, realiza la escenografía para el estreno de “Cantata en la tumba” de su querido amigo Federico García Lorca y el 1 de enero de 1942 se publicó el libro “Maruja Mallo” con un estudio preliminar de Ramón Gómez de la Serna.

Años más tarde, en 1945 se traslada a Viña de Mar y la Isla de Pascua, buscando inspiración con Neruda, para la realización de un mural en un cine de Buenos Aires y el 11 de octubre expone en Nueva york en la galería Carrol Carstairs, trasladándose después en 1949 a Nueva York e iniciando una serie de retratos femeninos con influencia pop estadounidense. El Museo del Dibujo y la Ilustración de Buenos Aires, tiene dos de sus témperas sobre papel, con animales de realismo mágico que reflejan su paso por Argentina.

En 1962 y tras un largo exilio, Maruja vuelve a España instalándose en Madrid, exponiendo en la Galería Mediterráneo y retomando su colaboración con la Revista Occidente, como dibujante de viñetas. Volvió a ser considerada dentro de la pintura española y una figura asidua de las tertulias y el mundo cultural del momento.

1979 será testigo de la que fue su última serie “Los moradores del vacío”, en una exposición antológica de su obra. A partir de 1982 recibirá la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid, la Medalla de Oro de Galicia y en 1992 se exhibirá por primera vez obras que había realizado durante su exilio, exponiéndose en la Galería Guillermo de Osma de Madrid, como celebración de su 90 cumpleaños.

Esta maravillosa artista no paró de crear, de innovar, investigar, de traspasar lo políticamente correcto convirtiéndose para mí en un referente tan importante, que no se puede hablar de nuestra historia sin mencionar a Maruja Mallo. Nos dejó el 6 de febrero de 1995 pero dejándonos obras de inmenso valor artístico y el recuerdo de una persona que nos invita a sentir y vivir cada momento intensamente.

Un abrazo a todos.